Turismo Escondido: La Piedra Itá Pucú

Nos gusta ofrecerles a nuestros lectores asiduos y a nuestros nuevos seguidores, datos y comentarios sobre lugares poco conocidos, sitios de interés histórico, cultural o turístico que no se encuentran entre los más promocionados, pero que tienen su propia historia, o su propia leyenda, como lo es La Piedra Itá Pucú, o Piedra Alta, ubicada en la Provincia Argentina de Corrientes.

A unos 40 kilómetros de la ciudad de Mercedes, en la zona del Paiubre, se encuentra esta emblemática formación rocosa, denominada Itá Pucú, monumento natural de piedra a 90 metros sobre el nivel del mar, cerca del arroyo que lleva el mismo nombre.

Esta formación rocosa es un accidente geográfico al que muchos atribuyen un crecimiento constante, basados en que muchos de los visitantes que vuelven al tiempo, notan que Itá Pucú está más elevado, esto se justifica por la posibilidad de que movimientos de las placas tectónicas ejerzan presión sobre la zona, elevando el conjunto de rocas.

Antiguamente Itá Pucú fue utilizado como escala de largos viajes a caballo, remonta de caballería y por ese motivo numerosos personajes conocidos de la historia dejaron allí sus nombres, entre ellos José María Paz en 1841 cuando formó el ejército Libertador de Corrientes, también Giuseppe Garibaldi luego de ser vencido en Costa Brava llegando hasta Mercedes, también el ex presidente Bartolomé Mitre cuando retornó de los campos del Paraguay para hacerse cargo nuevamente de la Presidencia de la Nación, y el General Osorio.

Este tipo de sitios, alejados de las grandes ciudades, traen consigo historias y leyendas, Itá Pucú no es la excepción.

Una chica que se llamaba Mirí, estaba enamorada locamente de Itá. Cada atardecer después de terminar sus tareas Itá iba hasta el cañaveral cerca del lago, ahí donde estaba la choza de Mirí. Ella siempre estaba ahí esperándolo, muchas veces triste a causa del sufrimiento callado, pero él nunca se le preguntó el porqué. Y de repente un día Itá se fue sin decirle nada. Mirí lo estaba esperando en vano. Creía que algo muy importante le habría pasado y salió a buscarlo.

Fue a su casa, a su tribu, lo buscó en otras regiones pero nada. Desesperada regresó, cuando no creía que volvería a verlo y, lo encontró. Él estaba allí, fuerte, tranquilo, no se había movido del lugar, pero estaba con otra mujer. Mirí se acercó y lo llamó, pero él no contestó.

Entonces ella le puso una mano sobre el hombro y, él se volvió y la miró con tanta frialdad que la pobre Mirí se quedó sin aliento, pero algo le impulsó a decir Itá y, en aquel momento Itá se convirtió en piedra dura y fría. Fue el milagro de Mirí, de su ternura, de su sufrimiento.

Y allí están, Itá (firme, alto), pucú (en guaraní erguido, duro, frío), rodeado de peñascos más bajos que recuerdan el corazón de Mirí”.

Muchos enamorados que llegan hasta las rocas de Itá Pucú creen en un amor duradero, y dejan un guijarro en lo alto de Itá, como súplica de eterna felicidad.

Como anécdota, hace unos pocos años, una pareja contrajo matrimonio junto a Itá Pucú, quedando así como la primera boda realizada en este paraje natural.

Hay también estudios geológicos que esperan conocer más de los antiguos moradores de la zona, ya que han encontrado vestigios que indican esa posibilidad, que permiten pensar en pobladores de los suelos del taragüí anteriores incluso a los guaraníes.

Inauguración.

El Monumento Natural de Itá Pucú se puede visitar de martes a domingo, de 10 a 18 horas, accediendo a él por el Camino Moncho Buble, (Buble antiguo dueño de esas tierras), camino que no se puede transitar en días de lluvias.

El predio dispone de sanitarios, quinchos y piletas, está disponible para ser visitado desde septiembre de 2017, fecha de inauguración, cuando se colocó una placa conmemorativa, con la presencia de integrantes de la familia Bublé, antiguos propietarios del terreno donde se emplaza el complejo turísticos.

Comentarios

comentarios

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*