Visitamos Verona: Romeo y Julieta y Mucho Más

Hoy los invitamos a viajar nuevamente, siguiendo nuestra recorrida por Italia, llegamos a Verona, la ciudad reconocida mundialmente por los personajes de la tragedia escrita por William Shakespeare.

Mentiríamos si no les dijéramos que una de las razones de nuestro viaje a Verona era justamente conocer un poco más de Romeo y Julieta, sus casas, el famoso balcón, la tumba de Julieta, saber de los Capuleto y los Montesco, familias enemigas de la obra de Shakespeare, y más.

Pero ya desde nuestro arribo en tren a la estación Verona Porta Nuova, (a no equivocarse al bajarse del tren), nos encantó la ciudad, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Caminamos hacia la avenida principal que nos llevaba hacia el centro de la ciudad, encontrando los primeros árboles navideños, aunque llegamos en la segunda quincena de noviembre, Italia comenzaba a vestir de navidad sus ciudades, ese colorido y calidez como no hemos visto en otros países.

Enseguida nos dimos cuenta que Verona era una bella ciudad, con edificaciones de siglos y hasta miles de años en pie y muy bien conservadas, como el Arena de Verona, muy parecido al Coliseo de Roma, que en la actualidad se ha convertido en sede de eventos artísticos y musicales, pero también con modernas avenidas, contrastes que la hacen muy interesante.

El Arena de Verona puede visitarse abonando una entrada general.

Mientras seguíamos recorriendo sus calles, nos deteníamos ante plaquetas recordando las arengas de Garibaldi al pueblo en Verona, “Roma o morte”, otras marcando las casas donde vivieron celebridades nacidas en Verona, como el escritor Pietro Lombardi, mientras seguíamos las señales colocadas para gente como nosotros, turistas primerizos en la ciudad, buscando la Vía Capello 27, la Casa de Julieta.

Aunque sabíamos la dirección, pasamos de largo, y es que el famoso balcón, que en realidad no existía en la construcción original, está ubicado en el patio interno, hay que ingresar por una especie de túnel, y ahí sí, ante nosotros el patio con la estatua de Julieta y el balcón de Shakespeare.

La tradición indica, que para tener buen futuro en el amor, o buena suerte, hay que tocarle uno de los pechos a Julieta, por lo que decenas de turistas hacen fila para ello y fotografiarse en el momento. Mientras tanto, la estatua original de Julieta está dentro, en la Casa Museo que permite llegar al balcón, y para la que hay que abonar una entrada.

Pinturas originales que ilustran a los famosos enamorados Romeo y Julieta, mobiliario original y vestimenta de época, además de libros y recortes sobre ellos y la obra de Shakespeare están repartidos en los 4 pisos que hay que subir por escaleras angostas, que con un poco de esfuerzo, cualquier visitante podrá superar.

El centro histórico de Verona es muy lindo para recorrerlo, callecitas peatonales que tuercen hacia la derecha y a la izquierda hacen que se pierda un poco el sentido de ubicación, todo es muy pintoresco.

Ingresamos a la Biblioteca Comunal, no solo dedicada a libros sino con grandes salas también para la parte de films o películas, que recorrimos gracias a una espontánea invitación de la encargada.

No se puede ir uno de Verona sin pasar uno de los puentes sobre el Río Adigio, desde donde puede observarse la ciudad dividida en dos por el mismo río. El puente más reconocido de la ciudad por su antigüedad, es el llamado Puente de Piedra, reconstruido luego de la segunda guerra mundial.

Caminando se llega a todos los puntos de interés turístico de Verona, tras almorzar algo liviano, seguimos recorriendo en paralelo a una gran muralla medieval, que es atravesada ahora por los automóviles por sus aberturas, en su época era una gran fortaleza militar.

Puntos de interés también son la Plaza delle Erbe y la fuente de Madonna Verona, una de las plazas más grandes de la ciudad.

Otros puntos de interés: La Iglesia de Santa Anastasia y la Basílica San Zeno.

Antes de culminar nuestra estadía, visitamos la Tumba de Julieta, a 100 metros del río, hay un predio bien señalizado, el Monasterio de San Francesco in Corso, en donde se encuentra la tumba y también una estatua del autor de la obra, William Shakespeare. Para ingresar a la Tomba di Giuletta hay que abonar entrada.

Así, al llegar el atardecer pusimos las últimas energías que nos quedaban luego de tanto caminar por Verona, para llegar a la estación de trenes que nos llevaría a nuestra ciudad base en el Véneto, a Pádova, un recorrido desde donde se apreciaba el atardecer en el gran Lago Di Garda.

Dos días después partiríamos para seguir nuestro viaje a Firenze, la bella Florencia, próximo capítulo de nuestro diario de viaje.

Deja una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*