Escritores en tiempos de pandemia: Irma Verolín

Por estos días que a todos nos toca atravesar el aislamiento provocado por la pandemia iniciada por un virus que no da tregua, desde Sobre Libros y Cultura convocamos a los escritores para nos cuenten su experiencia y apreciaciones sobre el tema.

Aprender a mirar

Irma Verolín*

Ante el encierro forzoso exigido por el gobierno argentino para enfrentar la pandemia del coronavirus, los escritores y escritoras solemos sentir que la situación no nos resulta extraña, ya que la reclusión es parte de la práctica de nuestro oficio. De algún modo quienes hacemos literatura, es decir quienes empleamos la palabra como instrumento artístico, necesitamos imperiosamente darle la espalda al mundo para poder hablar de él. Solemos ser seres solitarios, ensimismados, por lo general esa es nuestra propia naturaleza, desde ya reforzada por el ejercicio del oficio año tras año. En mi caso particular reconozco que mi universo narrativo- poético está en parte atravesado por el encierro, he creado una literatura de puertas adentro, mis textos remiten al ámbito cotidiano y hogareño. El mundo como entidad externa siempre me resultó un poco ajeno.

Sin embargo me llama la atención que en mi última novela La mujer invisible, publicada por Moglia Ediciones en la Colección Ojo Lector, la historia relatada es la de un encierro a medias, un encierro establecido por el espacio agobiante del verano o quizá una suerte de enclaustramiento dentro de una ciudad que perdió su fisonomía y hasta su habitual población por el receso estival. Todo encierro abre las puertas de una interioridad que puede revelarse mucho más rica que el colorido y apabullante mundo de afuera. Hay registro de esto en gente que se transformó al padecer períodos carcelarios, gente que escogió apartarse de sus semejantes para vivir una experiencia mística, gente que, enferma y atrapada en una solitaria cama, alcanzó a comprender muchos sentidos que antes se le escapaban. Como el personaje de mi novela yo también ahora en este inusual y difícil momento, aprendo a mirar con otros ojos lo que antes no sabía mirar. Tengo la impresión de que el encierro potenció mi oficio de escritora y me brindó un ángulo nuevo desde el cual enfocar el mundo.

*Irma Verolín, es oriunda de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde reside actualmente. Ha publicado varias novelas y compilados de cuentos. También, una serie de títulos en literatura infantil y poesía. Algunos de sus poemas fueron traducidos al ruso, portugués e italiano. Ha obtenido numerosos premios regionales, nacionales e internacionales. Además es autora de varios ensayos literarios y fue becaria del Fondo Nacional de las Artes. Su última novela La mujer invisible fue publicada por la Colección Ojo Lector de Moglia ediciones.

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