Florencia, recorrer sus calles, su arte e historia bajo la lluvia

De vuelta en Italia, arribamos a la espléndida ciudad de Florencia (Firenze) en la cual, para no ser menos que otras ciudades, nos perdimos entre sus calles y avenidas al llegar hasta que finalmente dimos con una persona que nos ayudó con sus indicaciones y encontramos nuestro nuevo alojamiento.

¡El departamento era espectacular! Tenía enormes dimensiones, con 2 baños, 5 habitaciones, un corredor ancho con bibliotecas a los lados, una cocina comedor gigante, una terraza muy buena, todo genial como lo habíamos visto por la web antes de reservar. Recuerden que nosotros éramos 8 personas adultas y debimos anticipar muy bien estos detalles del alojamiento a la distancia.

Para recomendar entonces, a todos quienes quieran llegar a Firenze en grupo, Cittadella 39, una casa en la que no sería difícil acostumbrarse a vivir.

La propietaria nos recibió con mucha amabilidad y dio las indicaciones de bienvenida. Ya el primer día le dimos nuestro “toque especial”, la calefacción estaba puesta en 21 grados, pero quisimos subirla un poco hasta los 23 grados porque era invierno y llovía. El tema fue que no sabíamos bien cómo configurarlo y de tanto tocar el programador de temperatura, pasamos sin querer nuestros casi 5 días de estadía con hermosos y veraniegos 28 grados dentro de la casa. Un placer para cuando llegábamos por la noche de nuestras recorridas invernales.

Lo primero que debíamos hacer era conseguir un garaje en donde entrara la Van, y no fue tan fácil porque había pocos sitios cercanos. El parking que tomamos estaba a unas cuadras y la atención del personal fue muy atenta.

florencia x 2

Esa primera noche recorrimos un poco el centro de Florencia, la ciudad que fuera en los años 1800 capital de Italia. Pasamos por la Basílica, la estación de trenes, callecitas peatonales con los típicos puestitos, vimos algunos músicos callejeros y paseamos hasta la hora de la cena.

Algo que nos sorprendió, pese a que lo habíamos averiguado previo a nuestro viaje a Italia y Francia, fue que se consiguen restaurantes de todo tipo, desde los más caros e imposibles de entrar 8 comensales, hasta los accesibles, aquellos en donde almorzar o cenar no escapa a las posibilidades de un turista con presupuesto medio. Así fue que cenamos en un lugar sencillo pero con un clima tranquilo y agradable para disfrutar nuestra primera velada.

Para conocer Florencia, madrugamos bastante, pese a que llovía comenzamos por ir a la Galería Della Accademia, para apreciar a artistas de la talla de Michelángelo, y sus obras emblemáticas, como El David. Esa obra renombrada mundialmente y de la que escuchamos hablar tanto desde nuestra escuela secundaria, estaría ante nuestros ojos.

Pero no solo esa obra. Toda la mañana nos llevó recorrer las salas de esta galería, sus esculturas, pinturas, instrumentos musicales y demás, no alcanzaron ni mil fotos para el recuerdo.

Luego recorrimos las Plazas céntricas y compramos unos paraguas a los vendedores ambulantes. Ver los coloridos paraguas de la gente en ese escenario que brindaba la ciudad de Florencia era un espectáculo aparte.

Llegamos hasta donde se encuentra la segunda estatua del David, réplica esta, que se encuentra donde antes estaba la original, resguardada desde hace años en la Galería Della Accademia.

Junto al David, se encuentran varias fuentes y esculturas para deleite del turista que llega a esta ciudad con ansias de disfrutar arte, y aquí se respira arte en cada calle, en cada plaza, como la de la República que es de las más visitadas.

florencia duomo

Imposible dejar de mencionar el Duomo de la Catedral de Santa María del Fiore, la Basílica de San Lorenzo, la Basílica de Santa María Novella, la Porta al Prato de los años 1200, el Palacio Vecchio, la Fortaleza y caminar bajo la lluvia por cada callecita, para seguir la recorrida del centro histórico, donde contrastan las construcciones antiguas con vidrieras de negocios de las grandes marcas de ropa y joyerías.

Hablando de joyerías, curioseando por el Ponte Vecchio, nos llamó la atención que en el mismo, todos los comercios son joyerías de alta gama. Así pudimos averiguar detectivescamente, que eso es así ya que los Médici eran antiguos joyeros, y en su honor, todos los comercios en la zona del Ponte Vecchio son joyerías.

Este puente, de los más famosos a nivel mundial, fue el único que no destruyeron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y data su construcción desde la época medieval. Hoy en día, se puede ver en sus canteros y rejas infinidad de candados con los cuales las parejas de enamorados de distintas partes del mundo que llegan a Florencia demuestran su unión. Una tradición que se repite en varios puentes del mundo.

Una vez más, nuestras caminatas largas y a paso tranquilo, pasaron por alto el almuerzo, por lo que dispusimos una escala andante para ir comiendo algo y saborear unos buenos capuchinos, lógicamente bien a la italiana, con mucho chocolate rallado.

Visitamos el museo del Palazzo Strozzi donde se exponía la muestra Belleza divina y nos maravillamos con las obras de Van Gogh, Chagall, Fontana, Millet, y muchos artistas entre cuadros, esculturas y videos.

Como buenos turistas no pudimos resistir conseguir algunas ofertas que iban desde ropa interior, remeras, camperas, buzos y pulóveres, que compraron algunos de nuestros integrantes con precios muy buenos para aprovechar.

Así la noche nos atrapó recorriendo los puestos alrededor del Mercado Central de Firenze, donde se podía comprar de todo desde recuerdos para el hogar, artículos de cuero, prendas de vestir y más. Tratamos de no dejar ningún puesto sin visitar, con la exclusiva clase de italiano aprendida de uno de nuestros viajeros, el “siamo guardando”, que significa en español porteño “estamos mirando”. Como es habitual en estos mercados que reciben cientos de turistas al día, la avalancha de puesteros queriendo ofrecerte sus productos es infernal y el “siamo guardando” servía como antídoto o repelente, para caminar un poco más tranquilamente.

Por la noche, cocinamos pastas en la casa Cittadella 39, con salsa pomodoro o pesto según la elección de cada uno. En Italia las pastas en Italia se sirven muy al dente, tal vez para paladares argentinos esto resulta muy duro como si les faltara tiempo de cocción, pero lo cierto es que son muy sabrosas.

Desde Florencia hicimos base para ir un día a Pisa, y otro día a Siena y San Gimignano, planes ya previstos desde antes de salir de Buenos Aires. Pero ese último capítulo, amigos y lectores de Sobre Libros y Cultura de todo el mundo, se los contamos en otra nota.

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