Historias y Leyendas de un Edificio Maldito

De estas historias hay por todos lados, sean pueblos abandonados, grandes ciudades, comarcas fantasmas y hasta lugares que son tabú mencionarlos, hoy les contamos la historia de un edificio maldito ubicado en Nápoles, Palazzo di Sangro di Casacalenda.

En esta ciudad del sur italiano,  hay quienes juran que en este edificio hay presencias extrañas, se escuchan ruidos, gemidos y carruajes fantasmas por las noches.

Esto pasa en la Piazza San Domenico Maggiore, actualmente en el número 9, que en sí mismo goza de una triste reputación, ya que se dice que en el año 1590, el dueño del palacio por esa época, el famoso compositor Carlo Gesualdo Príncipe de Venosa, sorprendió a su esposa, que era su prima, María d’Avalos, con su amante, el duque Fabrizio Carafa.

El Príncipe que les había tendido una trampa, los mató, los descuartizó y luego llevó los dos cuerpos, el de su esposa y el de su amante, hasta la escalera del palacio y admitir ante la gente, haber lavado con sangre su vergüenza.

Ya que por la época eso no era penalizado por la justicia, por una cuestión de honor, Gesualdo no fue condenado, pero se fue de Nápoles para evitar venganzas.

Se dice que el fantasma de la bella María ha estado deambulando todas las noches por las calles oscuras de la Piazza San Domenico Maggiore y sus alrededores, vestida con poca ropa y su pelo al viento, deambula afligida buscando a su amante, emitiendo un largo y escalofriante grito que aún deja escalofríos a quienes tienen la desgracia de escucharlo, o simplemente silbando como si fuera un lamento sofocado.

No pudo escapar sin embargo al destino el asesino de los amantes, ya que sus hijos tenidos con otras mujeres, años más tarde murieron de manera temprana, por lo que habría tomado la decisión de ahorcarse, aunque corría la versión que fue asesinado.

Su cuerpo apareció desnudo, otra versión es que fue asesinado por alguno de los jóvenes con los cuales practicaba sadomasoquismo.

Se dice que quienes vivían en el Palazzo di Sangro di Casacalenda habían sido maldecidos hasta la séptima generación.

Entrada interior actual del Palacio

Pero el siguiente dueño tuvo aún una fama más triste, fue Raimondo di Sangro, VII Príncipe de Sansevero nacido en Torremaggiore en enero de 1710 y muerto en Nápoles en de marzo de 1771.

Reconocido aún en nuestros días como el Príncipe Maldito, hay quienes solo escuchan pronunciar su nombre y hacen la señal de la cruz, tal es el temor a este vástago de familias nobles del reino de Sicilia.

Incluso por entonces, se jactaban de ser descendientes de Carlomagno, fue un personaje inusual incluso para el Nápoles del siglo XVIII, recordado como un alquimista, esoterista y masón, aunque la realidad era un hombre muy culto.

Era un apasionado por la heráldica y la geografía, estudió retórica, filosofía, lógica, matemáticas y geometría, ciencias, física, griego, latín.

Su fama está vinculada a La Capilla Sansevero, que se encuentra entre los museos más importantes de Nápoles, está adyacente al palacio familiar de los príncipes de Sansevero.

Separados estos por un callejón, que una vez fue coronado por un puente colgante, que permitía a los miembros de la familia acceder al lugar de culto de forma privada.

Piazza San Domenico Maggiore – Nápoles

La capilla alberga obras maestras como el Cristo velado de Giuseppe Sanmartino, una obra donde el Cristo muerto, acostado en un colchón, está cubierto con un velo que se adhiere perfectamente a sus formas.

Hay además, numerosas otras obras de mano de obra preciosa o inusual, como máquinas anatómicas, dos cuerpos totalmente despojados donde es posible observar, de manera muy detallada, todo el sistema circulatorio.

Los dos cuerpos, según una leyenda popular, son el resultado de experimentos realizados por Raimondo di Sangro.

Según la leyenda popular mencionada en la guía del siglo XVIII y transmitida entre otros también por Benedetto Croce, el Príncipe habría utilizado dos sirvientes para sus experimentos, inyectando en sus cuerpos una sustancia de su invención que habría convertido el metal y así salvaguardar el circuito sanguíneo.

En febrero de 2014, un grupo de médicos del hospital San Gennaro en Nápoles realizó un examen en las máquinas anatómicas y se descubrió que los esqueletos son verdaderos y que el sistema circulatorio es falso, pero compatible con la vida y que el sistema coronario se ha reproducido con gran habilidad para aquella época.

Palazzo di Sangro di Casacalenda en la Piazza San Domenico Maggiore – Nápoles

Entre otras leyendas sobre él, en “Historias y leyendas napolitanas”, de Benedetto Croce, podemos leer:

 “Excepto que para ser un gran señor, un príncipe, combinó las artes diabólicas con caprichos tiránicos, obras de sangre y actos de crueldad refinada. Por un falo leve hizo matar a dos de sus sirvientes, un hombre y una mujer, y embalsamaron sus cuerpos de manera extraña para que mostraran todas sus vísceras, arterias y venas, y los mantuvo en un armario, y aún se mostraban junto al sacristán, en un rincón de la iglesia. En otra ocasión mató a no menos de siete cardenales, y de sus huesos construyó siete sillas, cubriendo el fondo con su piel. Al artista que esculpió al Cristo muerto para su capilla, transparente bajo un velo de mármol, y que trabajó toda su vida allí, hizo que sus ojos se apagaran para que nunca realizara una escultura tan extraordinaria para otros…”.

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